Las condiciones de salvación son:
Condición 1
Arrepentimiento
Arrepentimiento del pecado o sincero dolor por el pecado y renuncia sincera al mismo.
Condición 2
Fe
La fe o el compromiso incondicional de uno mismo con Cristo como Salvador y Señor con el propósito de amarlo y obedecerlo en todas las cosas.
Condición 3
Continuación
Continuación en la fe hasta la muerte.
El arrepentimiento y la fe no deben ser vistos como dos acciones separadas, sino dos formas de declarar la misma decisión. En el ejercicio de la fe salvadora, el alma es renovada por el Espíritu Santo, liberada del dominio del pecado, y se convierte en un hijo de Dios.